dios_33
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Fuentes esta: http://www.3djuegos.com/foros/tema/1057533/0/los-10-mandamientos-del-hardcore-gamer/ y esta http://www.3djuegos.com/foros/tema/1057527/0/los-10-mandamientos-del-casual-gamer/
HARDCORE:
10 - Jugar a Wipeout sin ladear la cabeza (no se aplica si eres mujer)
Podríamos haber mencionado cualquier juego de coches, pero con Wipeout estamos hablando de auténticos Pros. Y sino déjale el mando a tu padre, madre, abuelo y verás como araña el parqué con la cornamenta. (Akihabara Blues no se hace responsable de las facturas de fisioterapeuta que esta prueba pueda ocasionar a los yayos).
9 - Ponerte de los nervios cuando juegas contra un novato, aka, pardillo
(Éste punto no se puede aplicar con el juego Wii Sports)
Léase con tono de aburrimiento: “El cuadrado es para disparar a puerta”, “Por la izquierda… Por la izquierda… Por la izquierda… Te estoy diciendo que por la izquierda”, “Abre esa caja… no, no, eso es un soldado muerto, la caja, abre la caja, delante, delante…”, “Me dejas el mando un momento…”, “¿Quieres que me lo pase yo?”, “Cuidado con los pedales… ¡No hace falta que pises tan fuerte!”
Efectivamente, sufrimos cuando invitamos a casa a alguien que nunca ha usado videojuegos y le dejamos el mando de nuestra máquina con la intención de convertirlo a la causa. Normalmente la cosa termina contigo desesperado, tu invitado sudando y el firme propósito de no volver a invitar a nadie a menos que vaya a acostarse contigo…
8 - Debes ser fan de un juego que casi nadie conozca y defenderlo a capa y espada como mejor juego de la historia.
El mejor juego de la historia es Leather Goddesses of Phobos. En mi caso, claro. Para otro será una aventura gráfica de Lucas Arts inédita a la que consiguió jugar en un búnker subterráneo tras sobornar a un amigo beta-tester de Dinamic…, para otro será Las tres luces de Glaurung. Cada uno debe tener su juego fetiche propio y personal. Si es un MMORPG sumas puntos, que quede claro.
7 - No leer el manual de instrucciones
¿Manual de qué? Sí, hombre, eso que viene dentro de las cajas de los juegos, con dibujitos y un resumen de la historia. Que no sabes lo que és, ¿no? Vas por el buen camino para ser un auténtico hardcore-gamer. Si te gustara leer estarías leyendo Los Hermanos Karamázov, no irías con el prospecto original de Battlefield en tus manos.
Existen excepciones a la regla: si te has tenido que ir a comprar el juego en metro y tienes un trayecto de hora y media de vuelta, es aceptable que OJEES el manual. Pero leerlo entero, con sus advertencias de seguridad, la descripción de para qué sirve cada botón… ¡por favor!
6 - Estás capacitado para hablar por teléfono, machacártela o comerte unos cereales mientras te pasas un juego en nivel difícil
Que sí, que sí. Como un champion. Estás tranquilamente jugando a GRID, a Forza o GT Prologue, intentando batir tu mejor récord y te llaman por el móvil. Obviamente lo coges, pero no sueltas el mando. A la vez te entra hambre, abres la bolsa de Doritos con una mano aprovechando la recta más larga del circuito; después de cada curva, Dorito a la boca y/o trago de birra. Quien diga que los hombre no pueden hacer dos cosas a la vez se equivoca.
Este punto tiene una variante clásica: la de tu madre pillándote con la consola puesta el día antes de un examen y dices: “Que estoy estudiando”. Mientras carga la partida, claro.
5 - Jugar mejor a Guitar Hero cuanto más cocido vayas
Léase con voz de ir mamado: “Que sí. Que por mis cojones me paso la de Dragon Force… ¡En experto!”
Y lo intentas, como un campeón. Y cumples. Llegas a finalizar el 6 % y tus colegas te aplauden y con la euforia y el pedal que llevas coges la guitarra y la tiras por los aires, te lanzas al público mientras te riegan con cerveza, tu pareja te mira diciéndote sin palabras “mañana lo vas a flipar”. Pero la gloria de ese final de fiesta no te la quita nadie… ni las manchas de cerveza en el sofá tampoco…
4 - Estás capacitado para distinguir entre las versiones PS3 y 360 en conceptos tales como distancia de dibujado, profundidad de las texturas, iluminación dinámica, con un pantallazo a 300 px de resolución
Y además debes ser capaz de defender tu máquina a muerte en cualquier foro de interneeeeé. Que alguien escribe un post titulado: “Primeras imágenes de XXXX 2010… No son muy buenas, a 250 px de ancho, pero… “
No importa: tu consola se ve mejor, ¿o es que no eres capaz de apreciar los filtros ansiotrópicos 2X en la mochila del protagonista que únicamente tu máquina puede hacer? ¿Y que me dices de los shaders 4.5 que serán aplicados por vez primera en la versión que sale para tu máquina? Si no te ves capaz de discutir tales eventos, deberías replantearte lo de hardcore…
3 - ¿Recuerdas ese juego del Spectrum en el que el protagonista era? … Si, claro que me acuerdo, si fui de los pocos que me lo pasé
¡Como no! El PRO de los videojuegos, orgulloso como debe ser, tiene que presumir de haber sido una auténtica máquina en cualquier título retro. No, no basta con que te suene La Abadía del Crimen o que echaras unas partiditas al Navy Moves. ¡Te los terminaste! ¡Y participaste en el Concurso de Récords de la Microhobby! ¡Y no ganaste porque uno de los programadores tenía un cuñado que…!
2 - Ser capaz de decir que un juego corre a 720p y 30 fps con sólo mirarlo
Haz la prueba. Enciende la consola y mete cualquier juego. ¿Cual es la resolución original y cuánto tiene que reescalar el televisor? ¿Cuántos frames por segundo?
Qué, ¿no lo sabes? Tampoco importa, mientras que seas capaz de afirmar algo, sea lo que sea, podrás presumir de ser un hardcore-gamer. Y si alguien dice que te equivocas, que tenga huevos a probarlo. ¡Que te lo diga a la cara si se atreve!
1 -Tienes la suficiente capacidad para analizar un juego y ponerle nota sin haberlo probado
Una frase típica que no soporto pero que le viene al pelo al punto más importante de los 10 Mandamientos del Hadcore-Gamer: las opiniones son como el culo, todo el mundo tiene uno. Bueno, tal vez no.
Así que sin haber probado un juego, sin haberlo visto, sin haberlo jugado, sin que haya salido al mercado debes ser capaz de decir que un juego es el mejor de la historia (ejem, Little Big Planet) o que un juego es una mierda (ejem, Too Human). Los hardcore-gamers necesitamos una décima de segundo para valorar y puntuar cualquier título de cualquier plataforma habida y por haber.
Si no te ves capacitado para la tarea no te pongas la etiqueta hardcore. Y por dios, no tengas miedo de equivocarte, que si luego el juego no resulta como esperabas siempre tendrás la oportunidad de decir ¿Yo? ¿Que yo he dicho eso? ¡DEMUÉSTRALO! O más fácil aún, en las páginas web, sean más o menos visitadas, cualquier artículo se puede borrar… Y no estoy hablando por nosotros…
CASUAL:
Gamers hay muchos, pero la clasificación zoológica los divide, a grandes rasgos, en dos ramas bien diferenciadas: los hardcore y los casual. ¿Cómo diferenciarlos? ¿Cómo saber si pedirles un autógrafo o salir corriendo? Una vez más, Akihabara Blues, en una de sus pedagógicas y filantrópicas lecciones magistrales os ofrece una de sus aclamadas guías de conocimento del sector y os ofrece, totalmente gratis, Los diez mandamientos del casual gamer. ¡Hoygan!
10 - No jugarás en niveles de dificultad elevados
Los videojuegos no están hechos para sufrir. Para eso está el trabajo, el matrimonio y la familia. Un casual gamer juega para divertirse, no por que se lo requiera un fuerte espíritu competitivo y/o por su necesidad de sentirse el mejor. El casual elige siempre el nivel de dificultad más bajo disponible no sólo para no perder, sino para evitar la tragedia que supone que un personaje muera. Y ante el menor atisbo de dificultad en el sistema de control abandona de por vida la idea de volver a introducirlo en su consola.
9 - Leerás el manual de instrucciones hasta en el baño
Si los hardcore gamers no usan el manual de instrucciones más que en caso de imperiosa necesidad fisiológica o por sustracción de cualquier otra forma de entretenimiento explícita, los casual hacen todo lo contrario. En cuanto abren la caja de un juego sacan todos los papeles que hay dentro, leen el contrato adquirido, las advertencias de seguridad, memorizan el esquema de la consola y subrayan los botones que utilizarán. Pero ahí no acaba la cosa. Juegan con el mando en las manos y el manual entre las piernas por si hay algo que no comprenden de los menús o por si se les escapa un movimiento. Necesitarán leer al menos dos docenas de ellos hasta darse cuenta de que la información que contienen es más vacua que la sesera de Karmele.
8 - Las consolas no son consolas, son güis
Y anteriormente fueron pleiesteisions, arganboys, cacharros, maquinitas y otra tanda de sustantivos que se solían aplicar con desprecio en los 80 cuando los restantes miembros de la familia apreciaban que pasabas más tiempo jugando que viendo el televisor.
En la actualidad, es habitual escuchar comentarios como “¿Tienes una consola?” y ante la respuesta, “sí, tengo una equisbox” la respuesta sea la sinécdoque “¿Qué es eso? Yo digo una consola, una güi“.
7 - Amarás Los Sims sobre todas las cosas
Podría ser caso de estudio aparte, pero el fenómeno de Los Sims fue la piedra angular sobre la que se construyó el término de jugador ocasional. Posiblemente uno de los juegos más pirateados de la historia y cuya primera parte vendió la cifra de 16 millones de unidades.
Niños, padres y, sobre todo, las féminas, se vieron atrapadas por la espiral decorativa y social que Los Sims implantó en los ordenadores. Pocos juegos han sido capaces de sustituir y/o recrear una forma de vida idealizada como la obra de Will Wright. Me atrevería a decir que fueron la versión digital de jugar a las casitas. Y a los hardcore a lo que le gusta jugar es a los médicos…
6 - Tuviste problemas enchufando la consola al televisor
¿Servicio de atención al cliente? ¡Tenemos un problema! Verá usted, estoy enchufando la consola al televisor y mi cuñado me ha dicho que él la tiene conectada a través del uvehacheese porque así puede cambiarla de canal con el mando del vídeo, porque la tele no tiene mando a distancia ¿sabe usted? aun nos tenemos que levantar a cambiar para ver Telemadrid, y entonces si la quiero conectar a los altavoces que tengo en el piso de arriba, pues no me llega el cable… Sí, sí, espere un momento que está el niño llorando…
5 - Hacen el ridículo delante de gente que sabe de videojuegos
Hay conversaciones imposibles, absurdas, que si existiera Dios no deberían producirse sobre la faz de la tierra. Al igual que en el trabajo no se debe hablar ni de política ni de lo buena que está la mujer/ el marido del prójimo, un casual y un hardcore jamás deberían hablar de videojuegos porque ambos saldrán con la idea de que el otro es un gilipollas “que no tiene ni puta idea de lo que es un buen juego”.
Cada uno barrerá para su casa y si un casual pregunta a un hardcore si ha probado X juego la respuesta sólo puede ser, “¿la mierda esa?” o alguna de sus variantes (ese rollazo, esa basura…). Otra de las oraciones habituales es el “Pues a mi me gusta”, aplicado a videojuegos que, efectivamente, sólo te gustan a ti y que engloba una amalgama de títulos que son más simples que el mecanismo de un cubata.
4 - Piensas que todos los juegos se ven igual o son el mismo
Sería necesario desarrollar una prueba empírica sobre la capacidad visual de un casual, pero es común la expresión “Pues yo lo veo igual” o bien “Me parece lo mismo”. Es decir, todos los juegos, sean de la máquina que sean, grande, pequeña, portátil o de sobremesa se ven igual de bien o siempre son el mismo.
La incapacidad para distinguir los gráficos de dos sistemas tan diferentes técnicamente como una PS2 y una Xbox 360 es un claro síntoma de ser un jugador ocasional, así como que todos los juegos de disparos sean Jalo, todos los de fútbol El PÉS y todos los de coches “el juego de coches al que jugabas el otro día”.
3 - No nombrarás a la Play 2 en vano
Si Los Sims es el software casual por antonomasia, ¿cuál sería su equivalente en hardware? Obviamente, y no sin motivos, se podría pensar que sería la Wii. Pero el término casual se comenzó a acuñar con anterioridad, aunque la implantación de la última consola de sobremesa consolidó su uso. La consola casual por excelencia el la Pleydos.
Varias conversaciones con gente de la industria han esclarecido el papel normalizador que el hardware de Sony tuvo para la industria, así como el enorme éxito que tuvo por su equivalencia en coste con los reproductores de DVD de la época. Puestos a gastarse los dineros, la gente de culolandia prefería una PS2 a un reproductor de dvd, ya que además de permitir ver películas te permitía jugar a algún juego de fútbol o de coches de vez en cuando. “Alucinarías si supieras la gente que compró sólo un juego” es una sentencia bastante habitual. Sony intentó repetir el modelo con PS3 y la inclusión de un reproductor de blu-ray, pero factores que no vienen al caso han frenado el ansia del consumidor.
2 - Compraste un juego sólo por la caratula
¡Ay, bribón! Que tenías ahorrado unos dinerillos y no sabías que juego comprarte, así que te fuiste a la tienda más cercana pensando que te comprarías el que más te gustase. Y te pusiste allí en la tienda a ver las carátulas, a ver cual te llamaba la atención, a ver cuál te decía algo. No te preocupes, es algo habitual… entre los que no tienen ni puta idea de videojuegos, claro.
En general, la gente, la masa social, tiene la vaga e infundada idea de que cuanto más bonita sea la carátula mejor será el juego. Craso error. La correlación entre ambos factores es tan baja como puede ser la de tener las tetas grandes porque se comía mucho pan. Bueno, no, porque eso todo el mundo sabe que tiene relación
1 - Pediste consejo a un dependiente del Game
Si hay algo que delata a un jugador casual u ocasional por encima de cualquier otro argumento es éste. El pedir consejo al dependiente de una tienda de videojuegos. ¿Desde cuándo es necesario saber de juegos para trabajar en un sitio? Puede ser recomendable, pero no exigible. Y aunque los tiempos de analfabetismo en cuanto a videojuegos cada vez quedan más lejos, pedirle el consejo al dependiente de una tienda de juegos es como preguntarle al de una sastrería qué tal te queda el traje. Siempre te va a quedar bien, siempre va a ser bueno.
Comportamientos como coger una caja de la estantería por los motivos señalados en el punto 2 y acudir al mostrador a preguntar si es bueno es como gritar a viva voz no tengo ni puta idea, engáñame, véndeme ese cartucho que tenéis guardado ahí desde las Olimpiadas de Barcelona.
En todo caso, siempre y repito, siempre, sin excepción alguna, es mejor guiarse por los criterios del anterior punto que preguntar al dependiente. O en todo caso, sería mejor preguntar a cualquier otra persona que esté en la tienda (preferiblemente si está observando la sección de segunda mano) a hacerlo al susodicho. Pero lo mejor que puedes hacer, si no quieres que te señalen con el dedo por la calle y te llamen Pikachu es recomendar a tus amigos casual que lean Akihabara Blues. Te lo agradecerán.
HARDCORE:
10 - Jugar a Wipeout sin ladear la cabeza (no se aplica si eres mujer)
Podríamos haber mencionado cualquier juego de coches, pero con Wipeout estamos hablando de auténticos Pros. Y sino déjale el mando a tu padre, madre, abuelo y verás como araña el parqué con la cornamenta. (Akihabara Blues no se hace responsable de las facturas de fisioterapeuta que esta prueba pueda ocasionar a los yayos).
9 - Ponerte de los nervios cuando juegas contra un novato, aka, pardillo
(Éste punto no se puede aplicar con el juego Wii Sports)
Léase con tono de aburrimiento: “El cuadrado es para disparar a puerta”, “Por la izquierda… Por la izquierda… Por la izquierda… Te estoy diciendo que por la izquierda”, “Abre esa caja… no, no, eso es un soldado muerto, la caja, abre la caja, delante, delante…”, “Me dejas el mando un momento…”, “¿Quieres que me lo pase yo?”, “Cuidado con los pedales… ¡No hace falta que pises tan fuerte!”
Efectivamente, sufrimos cuando invitamos a casa a alguien que nunca ha usado videojuegos y le dejamos el mando de nuestra máquina con la intención de convertirlo a la causa. Normalmente la cosa termina contigo desesperado, tu invitado sudando y el firme propósito de no volver a invitar a nadie a menos que vaya a acostarse contigo…
8 - Debes ser fan de un juego que casi nadie conozca y defenderlo a capa y espada como mejor juego de la historia.
El mejor juego de la historia es Leather Goddesses of Phobos. En mi caso, claro. Para otro será una aventura gráfica de Lucas Arts inédita a la que consiguió jugar en un búnker subterráneo tras sobornar a un amigo beta-tester de Dinamic…, para otro será Las tres luces de Glaurung. Cada uno debe tener su juego fetiche propio y personal. Si es un MMORPG sumas puntos, que quede claro.
7 - No leer el manual de instrucciones
¿Manual de qué? Sí, hombre, eso que viene dentro de las cajas de los juegos, con dibujitos y un resumen de la historia. Que no sabes lo que és, ¿no? Vas por el buen camino para ser un auténtico hardcore-gamer. Si te gustara leer estarías leyendo Los Hermanos Karamázov, no irías con el prospecto original de Battlefield en tus manos.
Existen excepciones a la regla: si te has tenido que ir a comprar el juego en metro y tienes un trayecto de hora y media de vuelta, es aceptable que OJEES el manual. Pero leerlo entero, con sus advertencias de seguridad, la descripción de para qué sirve cada botón… ¡por favor!
6 - Estás capacitado para hablar por teléfono, machacártela o comerte unos cereales mientras te pasas un juego en nivel difícil
Que sí, que sí. Como un champion. Estás tranquilamente jugando a GRID, a Forza o GT Prologue, intentando batir tu mejor récord y te llaman por el móvil. Obviamente lo coges, pero no sueltas el mando. A la vez te entra hambre, abres la bolsa de Doritos con una mano aprovechando la recta más larga del circuito; después de cada curva, Dorito a la boca y/o trago de birra. Quien diga que los hombre no pueden hacer dos cosas a la vez se equivoca.
Este punto tiene una variante clásica: la de tu madre pillándote con la consola puesta el día antes de un examen y dices: “Que estoy estudiando”. Mientras carga la partida, claro.
5 - Jugar mejor a Guitar Hero cuanto más cocido vayas
Léase con voz de ir mamado: “Que sí. Que por mis cojones me paso la de Dragon Force… ¡En experto!”
Y lo intentas, como un campeón. Y cumples. Llegas a finalizar el 6 % y tus colegas te aplauden y con la euforia y el pedal que llevas coges la guitarra y la tiras por los aires, te lanzas al público mientras te riegan con cerveza, tu pareja te mira diciéndote sin palabras “mañana lo vas a flipar”. Pero la gloria de ese final de fiesta no te la quita nadie… ni las manchas de cerveza en el sofá tampoco…
4 - Estás capacitado para distinguir entre las versiones PS3 y 360 en conceptos tales como distancia de dibujado, profundidad de las texturas, iluminación dinámica, con un pantallazo a 300 px de resolución
Y además debes ser capaz de defender tu máquina a muerte en cualquier foro de interneeeeé. Que alguien escribe un post titulado: “Primeras imágenes de XXXX 2010… No son muy buenas, a 250 px de ancho, pero… “
No importa: tu consola se ve mejor, ¿o es que no eres capaz de apreciar los filtros ansiotrópicos 2X en la mochila del protagonista que únicamente tu máquina puede hacer? ¿Y que me dices de los shaders 4.5 que serán aplicados por vez primera en la versión que sale para tu máquina? Si no te ves capaz de discutir tales eventos, deberías replantearte lo de hardcore…
3 - ¿Recuerdas ese juego del Spectrum en el que el protagonista era? … Si, claro que me acuerdo, si fui de los pocos que me lo pasé
¡Como no! El PRO de los videojuegos, orgulloso como debe ser, tiene que presumir de haber sido una auténtica máquina en cualquier título retro. No, no basta con que te suene La Abadía del Crimen o que echaras unas partiditas al Navy Moves. ¡Te los terminaste! ¡Y participaste en el Concurso de Récords de la Microhobby! ¡Y no ganaste porque uno de los programadores tenía un cuñado que…!
2 - Ser capaz de decir que un juego corre a 720p y 30 fps con sólo mirarlo
Haz la prueba. Enciende la consola y mete cualquier juego. ¿Cual es la resolución original y cuánto tiene que reescalar el televisor? ¿Cuántos frames por segundo?
Qué, ¿no lo sabes? Tampoco importa, mientras que seas capaz de afirmar algo, sea lo que sea, podrás presumir de ser un hardcore-gamer. Y si alguien dice que te equivocas, que tenga huevos a probarlo. ¡Que te lo diga a la cara si se atreve!
1 -Tienes la suficiente capacidad para analizar un juego y ponerle nota sin haberlo probado
Una frase típica que no soporto pero que le viene al pelo al punto más importante de los 10 Mandamientos del Hadcore-Gamer: las opiniones son como el culo, todo el mundo tiene uno. Bueno, tal vez no.
Así que sin haber probado un juego, sin haberlo visto, sin haberlo jugado, sin que haya salido al mercado debes ser capaz de decir que un juego es el mejor de la historia (ejem, Little Big Planet) o que un juego es una mierda (ejem, Too Human). Los hardcore-gamers necesitamos una décima de segundo para valorar y puntuar cualquier título de cualquier plataforma habida y por haber.
Si no te ves capacitado para la tarea no te pongas la etiqueta hardcore. Y por dios, no tengas miedo de equivocarte, que si luego el juego no resulta como esperabas siempre tendrás la oportunidad de decir ¿Yo? ¿Que yo he dicho eso? ¡DEMUÉSTRALO! O más fácil aún, en las páginas web, sean más o menos visitadas, cualquier artículo se puede borrar… Y no estoy hablando por nosotros…
CASUAL:
Gamers hay muchos, pero la clasificación zoológica los divide, a grandes rasgos, en dos ramas bien diferenciadas: los hardcore y los casual. ¿Cómo diferenciarlos? ¿Cómo saber si pedirles un autógrafo o salir corriendo? Una vez más, Akihabara Blues, en una de sus pedagógicas y filantrópicas lecciones magistrales os ofrece una de sus aclamadas guías de conocimento del sector y os ofrece, totalmente gratis, Los diez mandamientos del casual gamer. ¡Hoygan!
10 - No jugarás en niveles de dificultad elevados
Los videojuegos no están hechos para sufrir. Para eso está el trabajo, el matrimonio y la familia. Un casual gamer juega para divertirse, no por que se lo requiera un fuerte espíritu competitivo y/o por su necesidad de sentirse el mejor. El casual elige siempre el nivel de dificultad más bajo disponible no sólo para no perder, sino para evitar la tragedia que supone que un personaje muera. Y ante el menor atisbo de dificultad en el sistema de control abandona de por vida la idea de volver a introducirlo en su consola.
9 - Leerás el manual de instrucciones hasta en el baño
Si los hardcore gamers no usan el manual de instrucciones más que en caso de imperiosa necesidad fisiológica o por sustracción de cualquier otra forma de entretenimiento explícita, los casual hacen todo lo contrario. En cuanto abren la caja de un juego sacan todos los papeles que hay dentro, leen el contrato adquirido, las advertencias de seguridad, memorizan el esquema de la consola y subrayan los botones que utilizarán. Pero ahí no acaba la cosa. Juegan con el mando en las manos y el manual entre las piernas por si hay algo que no comprenden de los menús o por si se les escapa un movimiento. Necesitarán leer al menos dos docenas de ellos hasta darse cuenta de que la información que contienen es más vacua que la sesera de Karmele.
8 - Las consolas no son consolas, son güis
Y anteriormente fueron pleiesteisions, arganboys, cacharros, maquinitas y otra tanda de sustantivos que se solían aplicar con desprecio en los 80 cuando los restantes miembros de la familia apreciaban que pasabas más tiempo jugando que viendo el televisor.
En la actualidad, es habitual escuchar comentarios como “¿Tienes una consola?” y ante la respuesta, “sí, tengo una equisbox” la respuesta sea la sinécdoque “¿Qué es eso? Yo digo una consola, una güi“.
7 - Amarás Los Sims sobre todas las cosas
Podría ser caso de estudio aparte, pero el fenómeno de Los Sims fue la piedra angular sobre la que se construyó el término de jugador ocasional. Posiblemente uno de los juegos más pirateados de la historia y cuya primera parte vendió la cifra de 16 millones de unidades.
Niños, padres y, sobre todo, las féminas, se vieron atrapadas por la espiral decorativa y social que Los Sims implantó en los ordenadores. Pocos juegos han sido capaces de sustituir y/o recrear una forma de vida idealizada como la obra de Will Wright. Me atrevería a decir que fueron la versión digital de jugar a las casitas. Y a los hardcore a lo que le gusta jugar es a los médicos…
6 - Tuviste problemas enchufando la consola al televisor
¿Servicio de atención al cliente? ¡Tenemos un problema! Verá usted, estoy enchufando la consola al televisor y mi cuñado me ha dicho que él la tiene conectada a través del uvehacheese porque así puede cambiarla de canal con el mando del vídeo, porque la tele no tiene mando a distancia ¿sabe usted? aun nos tenemos que levantar a cambiar para ver Telemadrid, y entonces si la quiero conectar a los altavoces que tengo en el piso de arriba, pues no me llega el cable… Sí, sí, espere un momento que está el niño llorando…
5 - Hacen el ridículo delante de gente que sabe de videojuegos
Hay conversaciones imposibles, absurdas, que si existiera Dios no deberían producirse sobre la faz de la tierra. Al igual que en el trabajo no se debe hablar ni de política ni de lo buena que está la mujer/ el marido del prójimo, un casual y un hardcore jamás deberían hablar de videojuegos porque ambos saldrán con la idea de que el otro es un gilipollas “que no tiene ni puta idea de lo que es un buen juego”.
Cada uno barrerá para su casa y si un casual pregunta a un hardcore si ha probado X juego la respuesta sólo puede ser, “¿la mierda esa?” o alguna de sus variantes (ese rollazo, esa basura…). Otra de las oraciones habituales es el “Pues a mi me gusta”, aplicado a videojuegos que, efectivamente, sólo te gustan a ti y que engloba una amalgama de títulos que son más simples que el mecanismo de un cubata.
4 - Piensas que todos los juegos se ven igual o son el mismo
Sería necesario desarrollar una prueba empírica sobre la capacidad visual de un casual, pero es común la expresión “Pues yo lo veo igual” o bien “Me parece lo mismo”. Es decir, todos los juegos, sean de la máquina que sean, grande, pequeña, portátil o de sobremesa se ven igual de bien o siempre son el mismo.
La incapacidad para distinguir los gráficos de dos sistemas tan diferentes técnicamente como una PS2 y una Xbox 360 es un claro síntoma de ser un jugador ocasional, así como que todos los juegos de disparos sean Jalo, todos los de fútbol El PÉS y todos los de coches “el juego de coches al que jugabas el otro día”.
3 - No nombrarás a la Play 2 en vano
Si Los Sims es el software casual por antonomasia, ¿cuál sería su equivalente en hardware? Obviamente, y no sin motivos, se podría pensar que sería la Wii. Pero el término casual se comenzó a acuñar con anterioridad, aunque la implantación de la última consola de sobremesa consolidó su uso. La consola casual por excelencia el la Pleydos.
Varias conversaciones con gente de la industria han esclarecido el papel normalizador que el hardware de Sony tuvo para la industria, así como el enorme éxito que tuvo por su equivalencia en coste con los reproductores de DVD de la época. Puestos a gastarse los dineros, la gente de culolandia prefería una PS2 a un reproductor de dvd, ya que además de permitir ver películas te permitía jugar a algún juego de fútbol o de coches de vez en cuando. “Alucinarías si supieras la gente que compró sólo un juego” es una sentencia bastante habitual. Sony intentó repetir el modelo con PS3 y la inclusión de un reproductor de blu-ray, pero factores que no vienen al caso han frenado el ansia del consumidor.
2 - Compraste un juego sólo por la caratula
¡Ay, bribón! Que tenías ahorrado unos dinerillos y no sabías que juego comprarte, así que te fuiste a la tienda más cercana pensando que te comprarías el que más te gustase. Y te pusiste allí en la tienda a ver las carátulas, a ver cual te llamaba la atención, a ver cuál te decía algo. No te preocupes, es algo habitual… entre los que no tienen ni puta idea de videojuegos, claro.
En general, la gente, la masa social, tiene la vaga e infundada idea de que cuanto más bonita sea la carátula mejor será el juego. Craso error. La correlación entre ambos factores es tan baja como puede ser la de tener las tetas grandes porque se comía mucho pan. Bueno, no, porque eso todo el mundo sabe que tiene relación
1 - Pediste consejo a un dependiente del Game
Si hay algo que delata a un jugador casual u ocasional por encima de cualquier otro argumento es éste. El pedir consejo al dependiente de una tienda de videojuegos. ¿Desde cuándo es necesario saber de juegos para trabajar en un sitio? Puede ser recomendable, pero no exigible. Y aunque los tiempos de analfabetismo en cuanto a videojuegos cada vez quedan más lejos, pedirle el consejo al dependiente de una tienda de juegos es como preguntarle al de una sastrería qué tal te queda el traje. Siempre te va a quedar bien, siempre va a ser bueno.
Comportamientos como coger una caja de la estantería por los motivos señalados en el punto 2 y acudir al mostrador a preguntar si es bueno es como gritar a viva voz no tengo ni puta idea, engáñame, véndeme ese cartucho que tenéis guardado ahí desde las Olimpiadas de Barcelona.
En todo caso, siempre y repito, siempre, sin excepción alguna, es mejor guiarse por los criterios del anterior punto que preguntar al dependiente. O en todo caso, sería mejor preguntar a cualquier otra persona que esté en la tienda (preferiblemente si está observando la sección de segunda mano) a hacerlo al susodicho. Pero lo mejor que puedes hacer, si no quieres que te señalen con el dedo por la calle y te llamen Pikachu es recomendar a tus amigos casual que lean Akihabara Blues. Te lo agradecerán.

